Alimentar a la población mundial es uno de los retos más apremiantes que afronta la humanidad en el siglo XXI. La FAO estima que 925 millones de personas en el mundo padecen inseguridad alimentaria, que en la actualidad representan aproximadamente un sexto de la población mundial. La tendencia de los precios de los alimentos en 2006 y 2007 causaron motines provocados por el hambre en 22 países, dado que las familias pobres tuvieron que enfrentar dificultades siempre mayores para satisfacer sus necesidades básicas de alimentos. En la Cumbre sobre los Objetivos de Desarrollo del Milenio (ODM) celebrada en Nueva York en septiembre de 2010, los países reafirmaron su compromiso para el logro de los ODM, en particular, la erradicación de la pobreza extrema y el hambre. En virtud de este objetivo, existe un compromiso para reducir a la mitad la proporción de personas que sufren hambre para el año 2015.

Si esta ambición se logra, se estima que la producción de alimentos necesitará ampliarse al 70 por ciento a nivel mundial y duplicarse en los países en desarrollo. Este objetivo se hace siempre más difícil debido a las mayores repercusiones del cambio climático, entre ellas, los eventos del clima extremo (es decir, inundaciones y prolongadas sequías), que exponen a los hogares pobres a riesgos particulares.

Los bosques así como los árboles en las explotaciones agrícolas son una fuente directa de alimentos y de ingresos para más de mil millones de personas pobres en el mundo, al suministrar tanto alimentos básicos como alimentos suplementarios como frutos, nueces y hojas comestibles. Más de 50 millones de personas, sólo en India, dependen directamente de los bosques para su subsistencia, mientras que en la República Democrática Popular Lao, los alimentos silvestres los consume diariamente el 80 por ciento de la población.

Los árboles son una parte integrante de los sistemas agrícolas de muchos pequeños agricultores, al proporcionar dinero en efectivo y beneficios para la consecución de los medios de subsistencia. Estos beneficios provienen de los árboles que se plantan o se ordenan en las granjas, así como de los recursos forestales de las áreas gestionadas por las comunidades, por el Estado o de acceso libre.

DESCARGAR LA PUBLICACIÓN AQUÍ

  • Autor: FAO
  • Fuente: FAO
  • Formato: PDF
  • Tipo de documento: Artículo
  • Pie de página:
  • Sumilla:
  • Descargar: clic aquí