En nuestro país se habla de forma recurrente de la necesidad de conservar la naturaleza. Tradicionalmente la conservación es interpretada como la preservación a ultranza de ciertos territorios pero actualmente se consideran otros escenarios alternos además de la preservación estricta de nuestro patrimonio natural, dentro de dichos escenarios está el uso sostenible de nuestros recursos y por supuesto la restauración de nuestras áreas degradadas, esta última alternativa destaca en un país en el que al menos el 40 % de su territorio continental ha sido degradado, pero no somos los únicos con éste problema y la preocupación frente a la degradación ecosistémica ha llegado más allá del ámbito ambiental y ya alcanza la toma de decisiones políticas nacionales e internacionales, precisamente porque afecta no solo la biodiversidad sino la oferta y la calidad de los servicios ecológicos que nuestro patrimonio natural presta, afectando a las comunidades locales y su relación con la naturaleza. Dada esta creciente preocupación, el país se ha ratificado internacionalmente el compromiso del Convenio de Diversidad Biológica (CDB), y su meta de restaurar para el 2020 al menos el 15 % de los ecosistemas degradados en el mundo, también es firmante de la Convención de las Naciones Unidas para combatir la desertificación,donde la restauración juega un papel determinante para mejorar la situación de degradación de tierras y trabaja activamente en la estructuración del objetivo de restauración 3(b)(i) de la Plataforma Intergubernamental de Biodiversidad y Servicios Ecosistémicos (IPBES), la cual busca dar lineamientos desde la ciencia hacia la política. En lo nacional, el país ha lanzado el documento final del Plan Nacional de Restauración con lineamientos sobre el tema, también ha incluido en los últimos años metas cuantitativas de restauración dentro de su Plan Nacional de Desarrollo (PND) y deja la restauración como alternativa explicita de compensación ambiental a megaproyectos licenciados en su manual de Asignación de Compensaciones. En síntesis estamos en un momento en el cual la temática de restauración ecológica tiene un rol determinante en el escenario de la conservación tanto nacional como global. Toda esta dinámica hace que el tema de restauración este en boca de todos y afortunadamente nuestro país lo ha trabajado desde hace varios años y se notan avances importantes; sin embargo, cuando se revisan en conjunto los proyectos de restauración que se han ejecutado, se evidencia un vacío en la inclusión o los procedimientos del monitoreo posterior a dichos proyectos. Esto es preocupante ya que sin el monitoreo constante mediante diversos indicadores y sobre varios grupos biológicos, es muy difícil decir con contundencia sí estamos teniendo éxito en la restauración. Buscando llenar ese vacío, el Instituto ha editado el libro titulado Monitoreo a procesos de restauración ecológica, aplicado a ecosistemas terrestres, en el que han participado 32 autores nacionales y cuatro internacionales de diversas instituciones, todos expertos en temáticas relacionadas con el monitoreo. Esta guía materializa mas de dos años de trabajo, pretende ser una herramienta sencilla y muy gráfica a aquellos que están implementando, redactando y evaluando proyectos de restauración ecológica y que quieran estructurar un buen plan de monitoreo a diversos componentes del ecosistema a intervenir (e.g. flora, fauna, suelos).

  • Autor: Mauricio Aguilar-Garavito Wilson Ramírez, Editores
  • Fuente: file:///C:/Users/Usuario/Downloads/monitoreo_restauracion_baja_1.pdf
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