El Perú ocupa el segundo lugar en América del Sur en superficie boscosa con cerca de 72 millones de has., que constituyen aproximadamente el 57% de su territorio. Son uno de sus principales recursos naturales renovables, sea por su extensión o por su importancia económica. No sólo son fuente de especies maderables, alimentos, medicinas, combustibles, etc., sino que producen servicios ambientales como el mantenimiento de las fuentes de agua, el hábitat de la diversidad biológica, regulación del clima, captura de carbono. El escenario que presentan los bosques igualmente sirve para el turismo, recreación o la realización importantes actividades socioculturales de algunos habitantes.

Los bosques son de muy diferentes tipos y calidades, tanto por su composición en especies de árboles como por las condiciones climáticas en especial la disponibilidad de agua.

Bosques secos de montaña o ceibal (costa norte)

Crecen entre los 500 a 1,200 msnm en Tumbes, Piura, Lambayeque, y La Libertad. Durante la época seca sus árboles pierden las hojas y reverdecen con las lluvias veraniegas, tornándose casi impenetrables. Estos bosques crecen en zonas de colinas y dependen de las lluvias, mas no de las aguas subterráneas.

Se caracterizan por la presencia de árboles del ceibo o palo borracho o tusnshu y de especies como el pasallo, el palo santo, el polopolo, el huarahumo, el porotillo, guayacán, el hualtaco, el papelillo, el overal y muchas otras. Estos bosques son uno de los lugares de origen del papelillo, planta ornamental usada en todas las zonas tropicales del mundo.

Numerosas epifitas cubren los árboles, entre las cuales la más característica es la salvajina o barba de viejo, una bromeliácea que cuelga en forma de cabellera de las ramas y es tan abundante que los pobladores la utilizan para diversos fines. También son característicos del bosque varias orquídeas, diversos cactos trepadores y arborescentes, algunos de los cuales llegan a tener hasta 10 metros de altura.

El árbol más característico es el ceibo, de color verde y tronco abultado, cubierto de espinas en los ejemplares jóvenes. El color del tronco se debe a que la corteza contiene clorofila y es capaz de realizar la actividad fotosintética, mientras que las hojas aparecen por poco tiempo. El tronco tiene forma de globo porque almacena agua para resistir la sequía, que dura entre 9 y 11 meses. Los ceibos producen hermosas flores blancas con cáliz rojo oscuro y aterciopelado. En el fruto maduro las semillas vienen envueltas en una fibra fina, que es usada para rellenar monturas, colchones y almohadas.
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Manglares

Se denominan manglares a los bosques que crecen en las orillas marinas, en las aguas salobres de los estuarios fluviales. La vegetación está conformada por el mangle (Rhizophora mangle) y otras especies (jelí, mangle rojo). En la zona de transición entre el manglar y la tierra firme se encuentran otras plantas como el algarrobo, los higuerones, diversos helechos y gramíneas.

La vegetación tiene la capacidad de vivir en agua salobre y varias especies excretan sal por las hojas. El sustrato, sobre el que crecen los árboles, es fangoso y con alto contenido de ácido sulfhídrico venoso, por lo que los árboles poseen raíces en forma de zancos y algunas especies tienen raíces aéreas, en tanto que las raicillas se ubican en la parte superior del fango, donde hay oxígeno. La reproducción del mangle es una adaptación de la rápida fijación en el fango; la flor nace una plántula y al caer se clava en el fango.

En los manglares las mareas son muy pronunciadas y, cuando bajan, el fango y las raíces quedan al descubierto, lo que origina que animales terrestres penetren en ellos en busca de alimento. Al subir la marea penetran en el manglar especies marinas, produciéndose un continuo intercambio de la fauna marina y terretre.

Los manglares son las zonas marinas más productivas, especialmente para moluscos, peces, cocodrilos y langostinos. También son zonas de reproducción muy importantes para muchas otras especies.

La fauna es muy abundante y es de tres origines: marina, propia del manglar y terrestre. La fauna marina llega con las mareas altas y frecuenta los canales. Son comunes varias especies de peces (mariposas, anchoa del norte, ayanque, robalo, cabrilla voladora, lisa, caballito de mar, etc.) y la serpiente de mar que es muy venenosa. La fauna del manglar vive en el fango, entre las raíces y en los troncos, y está conformada especialmente por peces, crustáceos, conchas y caracoles, entre otros. Hay especies que viven enterradas en el fango como la concha negra, la concha huequera, el peje diablo o chalacho y varios tipos de cangrejos. En la superficie del fango se encuetran diversos tipos de caracoles, así como el cocodrilo americano, casi extinto. En las raíces aéreas viven ostras, caracoles, crustáceos, equinodermos, y otras especies. Al bajar la marea frecuenta esta zona el mapache u oso manglero.

La fauna terrestre vive en las copas de los árboles y frecuenta las zonas que quedan al descubierto durante la marea baja. Son principalmente aves (loros, palomas, garzas, negro manglero, el gavilán, e águila pescadora), mamíferos (oso manglero, roedores pequeños) e insectos.

En el Perú, los manglares son de poca extensión y se encuentran en la desembocadura de los ríos Tumbes, Zarumilla, Chira y Piura. Su importancia para los pobladores locales es grande porque en ellos se desarrolla la extracción de conchas y larvas de langostinos. Su conservación es de prioridad tanto porque es el único en el país como por su importancia económica. En 1988 el Estado estableció el Santuario Nacional Manglares de Tumbes.

Bosques secos interandinos

n los valles interandinos existen bosques secos en los que las precipitaciones son más escasas por condiciones orográficas y climáticas. Los más importantes se ubican en los valles del Marañón (Ancash, La libertad, Cajamarca y Amazonas), Huancabamba (Piura), Chamaya (Cajamarca), Pampas (Apurímac y Ayacucho) y Pachachaca y Apurímac (Apurímac). Estos bosques pierden las hojas durante la época y reverdecen cuando llueve.

El valle medio y alto del río Marañón, que corre de sur a norte, entre la cadena occidental y la cadena central de la cordillera de los Andes, presenta características muy especiales. Desde los 9º 30’ de latitud sur hacia el norte, el piso inferior es seco debido a las bajas precipitaciones por el encajonamiento del valle, en que las cadenas de montañas no permiten el paso de las nubes de precipitaciones abundantes. La cordillera central, ubicada entre los ríos Marañón y Huallaga, se constituye en una barreta contra los vientos cargados de humedad provenientes de la parte amazónica. El clima del valle es cálido y seco en las partes bajas, y templado y húmedo en las laderas.

La fauna del valle del marañón es muy especial pues cuenta con especies relacionadas con el bosque seco del lado del Pacífico, con la Amazonía (oso hormiguero, jaguar, lobito de río, sajino, guacamayo rojo y pato criollo) y con elementos propios o endémicos, debido al prolongado aislamiento. Es además una de las regiones del país con el más alto índice de endemismos.

Entre las aves endémicas destacan la paloma del Marañón, el perico del Marañón, el canastero del Marañón y muchas otras especies. Los principales reptiles endémicos son el jergón shushupe y varios otros.
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Bosque Tropical de Tumbes

En el interior del departamento de Tumbes, en la zona de El Caucho, se encuentra un ecosistema muy especial de bosques tropicales, con una extensión de 22,500 hectáreas, sobre elevaciones que van de 600 a 1,200 msnm. Es la porción más al sur de los bosques que se extienden desde América Central por la costa del Pacífico. El clima es de tipo tropical húmedo con altas temperaturas, encima de los 25ºC, con la época de lluvia entre diciembre y marzo, seguida de una época seca de ocho meses, durante la cual no faltan neblinas matutinas.

Los ríos principales son el Tumbes, que limita la región por el lado peruano, al este y sur; y el Zarumilla, cuya cuenca alta drena el área. Existe una serie de afluentes secundarios, que drenan hacia los ríos principales y que tienen agua permanente sólo en las partes altas.

La vegetación está conformada por un bosque denso con árboles altos, que superan los 30 metros, y un denso sotobosque. Las especies más resaltantes son los higuerones (Ficus spp), el palo de vaca (Alseis peruviana), el palo amarillo (Centrolobium acroxylon), el cedro (Cedrela sp.), el cetico, el guayacán, el hualtaco, el palo barrigón, el pretino, la lúcuma, el ajo-ajo, el basayo, el palo balsa, y varias especies palmeras. Los árboles más altos están cubiertos por epifitas (bromelias y orquídeas) y lianas. En el sotobosque son abundantes las plantas bulbosas, algunas de ellas con hermosas flores.

La fauna del bosque tropical del Pacífico es de origen amazónico y rica en especies y subespecies propias debido al prolongado aislamiento. Es la única área de la costa peruana donde existen primates o monos: el aullador o coto del Pacífico y el mono blanco. Ambas especies están en grave peligro de extinción en el Perú por la poca extensión del área y las actividades humanas (caza y tala). Entre los edentados destacan el shihui u oso hormiguero mediano, el armadillo de nueve bandas y el perezoso. En el sotobosque vive el conejo silvestre , el único conejo silvestre de América del Sur. Entre los carnívoros destacan el jaguar, el puma, el ocelote, el zorro de Sechura y el zorrino enano. En el río Tumbes las últimas poblaciones de la nutria del noroeste, casi extinta en el Perú. Son comunes también el sajino, el venado colorado y el venado gris. El oso de anteojos existía en esa zona y hasta hoy subiste la toponimia “cañón de Ucumares” (“ucumari” es el nombre del oso en quechua).

Las investigaciones sobre aves señalan que existen 389 especies y subespecies, de las cuales 286 son distintas a la Amazonía, pero sólo cuatro son endémicas.

El bosque tropical del Pacífico está protegido porque allí existen primates y grandes felinos y muchas especies en peligro de extinción de la fauna nacional y mundial, y forma parte de la Reserva de Biosfera del Noroeste, declarada por la UNESCO como patrimonio de la humanidad.

Bosques andinos

En el pasado existían en las alturas andinas grandes extensiones de bosques de keuña y killi, que fueron talados para la ampliación de la frontera agropecuaria, para leña y como combustible para la minería durante la Colonia. En la actualidad quedan apenas unas 93 mil hectáreas de estos bosques, entre los 3,000 y 4,500 msnm, y en zonas muy apartadas. Muchos de estos bosques andinos remanentes están protegidos en parques nacionales, como el del Huascarán.

Los bosques de keuña o quinuales crecen a grandes alturas, con predominancia del queñual y con plantas epífitas, especialmente bromelias. En el sotobosque se encuentran decenas de especies de papas silvestres y otras especies importantes de la flora andina. Son también el refugio de aves endémicas y especies de la fauna andina como el puma, la taruca, el venado gris, el zorro andino y el oso de anteojos.

La keuña o quinual es un árbol adaptado al frío, cuya corteza se descascara y forma una cubierta gruesa de protección contra las bajas temperaturas. Cumple una función muy importante para la protección de las cuencas altas y en el ciclo del agua, y es utilizada como fuente de leña por las comunidades andinas.
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Bosques de Selva Alta (Bosques de neblina o bosques húmedos de montañas)

En las vertientes occidentales andinas del norte y en las vertientes orientales de todo el flanco de los Andes existen bosques lluviosos y secos, cuya estructura y características ecológicas van cambiando con la altura. Reciben diversos nombres: selva alta, bosques de neblina y ceja de montaña. Cubren cerca de 15 millones de hectáreas entre los 800 y 3,200 a 3,700 msnm en las vertientes orientales andinas. Son bosques húmedos muy densos, donde siempre hay presencia de neblinas con árboles cubiertos por gran cantidad de epífitas, en tanto que el suelo está cubierto con una capa de humus muy profunda.

Desde la cuenca del río Chicama hacia el norte se encuentran bosques lluviosos, que constituyen toda una rareza en las vertientes occidentales del norte, y de los cuales apenas quedan unas pocas áreas, porque están desapareciendo por la tala y quema. En algunas partes ya han desaparecido totalmente.

El clima está caracterizado por temperaturas cálidas en las partes bajas y más frías en las partes altas. La tempeatura disminuye de 22º C en los 500 msnm hasta los 4 ºC en los 3,500 msnm. Las precipitaciones en las vertientes orientales estñan generalmente por encima de los 2,000 mm/año, pudiendo superar los 6,000 mm/año en lagunas zonas. En las partes medias (1,500 a 2,500 msnm) son frecuentes las neblinas durante la noche y la mañana.

La orografía es muy compleja, con pendientes extremas y valles estrechos entre los 2,000 y 3,500 msnm. Debajo de los 2,000 msnm, los valles se tornan más amplios y el relieve es más moderado. Los suelos son pedregosos y rocosos (litosoles) en las partes altas, pedregosos y con capa de tierra (cambisoles) en las partes intermedias, y ácidos (acrisoles) en las partes bajas. La conjunción de las pendientes pronunciadas, las altas precipitaciones y la tala de los bosques hacen que esta región esté expuesta a una erosión acelerada, con presencia de deslizamientos de tierra.

La hidrología está caracterizada por la complicada orografía. De las montañas descienden numerosos riachuelos y ríos muy tormentosos cuyos lechos son de piedras. Los ríos tienen frecuentes caídas de agua y cañones de singular belleza. Los ríos mayores no son navegables.

La vegetación es muy variada en especies arbóreas y epífitas, especialmente orquídeas aráceas, bromelias o achupallas, helechos, musgos y líquenes. El bosque se va haciendo menos alto con la altitud y las epífitas ocupan una proporción cada vez mayor, culminando en los bosques enanos o la ceja de montaña, donde muchas epíficas crecen sobre humus del suelo. El bosque es muy intrincado y difícil de penetrar. La vegetación muestra una zonificación muy característica en pisos desde las partes bajas hacia las más altas, con cambios pronunciados en la configuración de las especies.

Los bosques de la selva alta son importantes centros de origen de especies domesticadas durante la época prehispánica, como papas, ollucos, papayas, chirimoya, coca y varias otras. Esta región está siendo destruida aceleradamente por la ocupación humana que se ha asentado a lo largo de las carreteras.

La fauna es de origen amazónico con muchos endemismos por causa del factor aislamiento, favorecido por la compleja orografía de cadenas de montañas y valles aislados. La fauna de la selva alta es muy variada y muy rica en endemismos, por el efecto de aislamiento a raíz de la complejidad orográfica. Destacan especies muy características como el choro de cola amarilla, el oso de anteojos, el guácharo o tayo y el tunqui o gallito de las rocas.

Los bosques de neblina son de enorme importancia por los servicios ambientales que prestan. Son las nacientes de numerosos ríos que abastecen de agua a las zonas agrícolas de las partes bajas. Cuando estos bosques son talados en forma extensiva, el agua disminuye y puede comprometer la agricultura en las partes más bajas de los valles. Eso está sucediendo en las cuencas altas de los ríos Chira, Piura, La Leche y varias otras de las vertientes occidentales del norte.

Los bosques inundables o bajiales se presentan a lo largo de los ríos Ucayali, Marañón, Amazonas, Pastaza, Tigre, Napo y afluentes debajo de los 200 msnm. En Brasil se conoce esta formación como várzea. Durante la época de crecientes los ríos suben de nivel (en el caso del Amazonas hasta 13 metros) e inundan extensas áreas de bosques a ambas orillas durante varios meses. Este bosque tiene especies adaptadas a las inundaciones y con una variedad por la presencia de nutrientes, que son aportados por los sedimentos que traen aguas.

Los bosques no inundables, de tierra firme o restringas de altura son proporciones de la selva no inundables y con una gran variedad en la vegetación, que depende especialmente del tipo de suelos. Sobre arenas blancas crece una vegetación más pobre, sobre terrazas altas aluviales la vegetación es más variada y sobre tierras rojas es variada, pero con pocos nutrientes. Este tipo de bosque es muy rico en especies útiles para la obtención de fibras, aceites, ceras, látex aromas, perfumes, estimulantes, alimentos (frutos, raíces, nueces, etc.), madera, medicinas, colorantes, etc. Se calcula que en nuestra selva existen más de 3,000 plantas útiles, tanto domésticas como semidomésticas y silvestres.

Bosques de Selva Baja

La ecorregión más extensa del país es la de los bosques tropicales amazónicos o la selva baja. Su límite superior está en alrededor de los 800 msnm.

El clima es cálido tropical con temperaturas constantes, con promedios mensuales entre 24ºC y 26ºC,. La humedad relativa es generalmente superior al 75%. Las precipitaciones mínimas para mantener el bosque húmedo son de 1,800 mm/año.

Los ecosistemas terrestres con dominancia de árboles están formados por bosques inundables o bajiales, bosques no inundables o de altura, y bosques ribereños. También hay presencia de otras plantas como palmeras diversas, especialmente los aguajales y pacales o formaciones de bambú Guadua. Los ecosistemas acuáticos son lagos o lagunas (cochas), ríos de aguas negras y de aguas turbias o blancas, y pantanos.

 

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