Los árboles, aparte de dar sombra y cobijo al ser humano, purifican el aire, disminuyen la sensación térmica, detienen la erosión y embellecen el campo o las ciudades por el verdor de sus hojas, por sus flores vistosas y por sus frutos agradables. En las ciudades grandes la gente ha comenzado a tener conciencia de la riqueza forestal, por ello las especies arbóreas son bien cuidadas; aunque en otras sociedades, como la nuestra, la gente aún no ha asumido ese rol y permite su depredación con la antojadiza definición de que son el freno para el desarrollo urbanístico, como lo sucedido en el lote del cuarto anillo y avenida Roca y Coronado, donde fueron arrancados más de 250 ejemplares aprovechando el feriado de Carnaval. Hace dos años la comuna aprobó la ampliación de la mancha urbana de 36.000 a más de 45.000 hectáreas, con lo que muchos predios considerados rurales podrán ser urbanizados con el consiguiente peligro de que la flora nativa sea arrasada. Actualmente aún es posible hallar dentro del octavo anillo espacios verdes pero en terrenos privados, los cuales merecen ser cuidados por el municipio a través de su nueva ley, la 210, que fue aprobada a fines de diciembre del año pasado, la que no se ha ejecutado porque falta elaborar el reglamento, el cual, según la secretaria de Medio Ambiente, Michel Lawrence, estará listo en una semana. Áreas verdes privadas Aparte del curichi La Madre, que es una reserva municipal permanentemente amenazada por las urbanizaciones, aún es posible ver pequeños bosques, sobre todo en la zona norte, distrito 5, de la ciudad. Un hermoso predio de 300 metros de largo por 150 metros de ancho lleno de árboles está situado en el barrio Villa Luz, en el sexto anillo, a una cuadra de la avenida Cristo Redentor hacia la Beni, en el norte de la ciudad. El predio presenta centenarios árboles de mango, así como especies nativas, entre ellas achachairú, guapurú, toborochi, jorori y jebió, y debajo de ellos se ven algunas casas de antiguas quintas, las cuales no agreden a la naturaleza. A simple vista el terreno está poco invadido por el hombre, aunque en sus aceras se han asentado los camiones vendedores de arena y ripio. Cerca de ese predio, en el barrio Santa Ana, en el quinto anillo, en unos antiguos aserraderos aún en uso, es posible ver añosos mangos sobre la avenida Cristo Redentor, y en la parte de atrás, que ha sido dividida para abrir la radial 27, hay una mancha de tamarindos y de otros árboles frutales, entre ellos guapurú y motoyoé. El peligro de este bosque es que pronto será urbanizado, así lo dejan ver unos letreros que anuncian la construcción de unos edificios de condominio similares a los que lo colindan por el sector sur. Siguiendo la avenida Cristo Redentor hacia el cuarto anillo, en el corazón de la UV-65, entre los barrios Plan 12 de Hamacas, Residencias del Norte y Canadá Dry, hay un gran lote con árboles antiguos y con vegetación propia de barbecho, incluso llena de plantas de chamba. Al parecer una parte del predio pertenece al municipio porque está cercado con la malla que se usa en los parques urbanos cerrados, además tiene asientos y unos juegos infantiles con el sello de la comuna que se ven abandonados. Preocupación El Colectivo Árbol y la Defensoría del Pueblo son las instituciones que más se preocupan por que no desaparezca la capa vegetal de la ciudad. Ante el último hecho de la desaparición de lo que quedaba del bosque de la avenida Roca y Coronado y cuarto anillo, Hernán Cabrera, representante regional del defensor del pueblo, pidió al Ministerio Público iniciar de oficio una investigación y que se establezcan responsabilidades, tanto de los propietarios como de las autoridades competentes que no agotaron esfuerzos para impedir su daño. “Hacemos un llamado a la ciudadanía y a las organizaciones ambientales para que cuiden los árboles de su ciudad”, dijo Cabrera. Para Eliana Torrico, del Colectivo Árbol, los pulmones verdes en una urbe elevan la calidad de vida de los ciudadanos porque “otorgan el oxígeno para respirar, filtran las partículas contaminantes del aire, reducen la sensación térmica, evitan inundaciones, son parte esencial del ciclo de vida del agua, albergan a los animales que son depredadores de los insectos que atacan al hombre, otorgan plusvalía a los inmuebles aledaños y reducen los índices de violencia y agresividad en las ciudades”

  • Fuente: http://www.eldeber.com.bo/santacruz/tres-bosques-corren-riesgo-urbanizados.html
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