La riqueza verde de Colombia se expone en más de 60 millones de hectáreas que les sirven de refugio a millones de especies de plantas y animales. Nuestro territorio nacional es catalogado como el segundo con mayor biodiversidad del mundo, después de Brasil, y el tercero en Suramérica con más área de bosque.

Sin embargo, este plus se desvanece a pasos agigantados: de acuerdo con el IDEAM, entre 1990 y 2016 el país perdió más de 6 millones de hectáreas de bosques naturales. Solo en 2016 desaparecieron 178.597 hectáreas de bosque, lo que representó un aumento del 44 por ciento en la deforestación en comparación con 2015. Entre las causas se encuentran principalmente la praderización, los cultivos ilícitos, la ganadería extensiva, los incendios forestales, la extracción ilícita de minerales y la tala ilegal.

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Con el propósito de frenar la deforestación y la degradación de los bosques, desde hace ocho años el gobierno nacional, con la participación de comunidades, cooperación internacional, academia, gremios, instituciones y la sociedad, dio inicio al diseño de una ambiciosa estrategia que ya está lista.

Se trata de Bosques Territorios de Vida, una apuesta para potenciar el valor social, cultural, estratégico y económico de estos ecosistemas, al igual que los saberes técnicos y de la población; diseño que contó con recursos internacionales por 446,6 millones de dólares, en su mayoría aportados por Noruega, Alemania y Reino Unido para el Fondo Colombia Sostenible.

Consiste en convertir a los bosques en espacios de oportunidades, y que vivir en y de ellos sea una alternativa, una mejor opción de vida para sus habitantes y un aporte para su conservación. El ideal es que la gente que allí habita pueda continuar viviendo y conservando el territorio boscoso con nuevas acciones sostenibles.

La fórmula

¿Cómo se logrará? La estrategia plantea cinco líneas estratégicas: gobernanza territorial de los grupos étnicos y comunidades campesinas para la conciencia ciudadana; desarrollo de una economía forestal para el cierre de la frontera agropecuaria; gestión del ordenamiento territorial y determinantes ambientales; monitoreo, control permanente y sistema de salvaguardas comunitarios; y fortalecimiento de capacidades legales, institucionales y financieras para la gestión de los bosques.

Las metas son ambiciosas: llevar la deforestación a ceros en 2030, cerrar la frontera agropecuaria, promover economías forestales que fomenten el desarrollo rural sostenible y convertir a los bosques en escenarios de progreso y oportunidad para su gente.

Además, le apuesta a planear el ordenamiento territorial en torno a la biodiversidad, haciendo énfasis en el crecimiento de las ciudades y municipios y en reconocer el valor de los bosques en pie y de los ríos, y en generar información confiable sobre su estado.

Guardianes del bosque

“Solo con un trabajo articulado entre las autoridades, gremios y la sociedad civil será posible que vivir de los bosques sea rentable, seguro, agradable y reconocido como un aporte al pueblo colombiano”, cita la hoja de ruta que cuenta con cooperantes como la Corporación Alemana para la Cooperación Internacional, el Programa ONU-REED, el Fondo Cooperativo para el Carbono de los Bosques, el Banco Mundial, el Fondo Acción, MinAmbiente e IDEAM.

Según Bosques Territorios de Vida, para el diseño de esta estrategia integral el gobierno lideró un proceso participativo para involucrar a las personas y organizaciones que están relacionadas con el uso, conservación y gestión sostenible de los bosques.

“Esto permitió fortalecer espacios de participación con indígenas, afrocolombianos y campesinos, y se conformó una instancia nacional para el diálogo sobre las causas y agentes de deforestación. Fue necesario asignar recursos económicos, técnicos y humanos para identificar, reconocer y concertar maneras de mantener los bosques en pie y generar oportunidad de desarrollo”.

En el proceso de formulación se concretaron acciones como el monitoreo del bosque y gobernanza forestal con territorios colectivos del Pacífico y tierras campesinas de la región Andina.

“También se diseñó un programa de pago por resultados para la Amazonia, con recursos económicos de Alemania, Noruega y el Reino Unido, y se gestionó la tercera donación del Fondo Cooperativo del Carbono de los Bosques. Esto ayudará a la implementación de las primeras acciones tempranas a finales de este año, como ordenamiento territorial en zonas de deforestación, programas silvopastoriles, economía creativa, monitoreo comunitario y arreglos a la normatividad y acuerdos voluntarios de conservación”.

10 billones

El desarrollo de toda la estrategia tiene un costo aproximado de 10,3 billones de pesos, capital que será financiado por medio de la inclusión en los planes de desarrollo, recursos del impuesto al carbono, cooperación internacional y pago por resultados del Fondo Colombia Sostenible.

“Ese valor corresponde al total de las intervenciones en las 59 millones de hectáreas del país que aún tienen bosques. De estos recursos, se espera invertir inicialmente en un área de 800.000 hectáreas ubicada entre las zonas agropecuaria y boscosa, y en otras 5 millones de hectáreas en territorios colectivos donde hay una gran apuesta de forestería comunitaria”.

La restauración partirá de los actuales focos de deforestación, para luego continuar en otras zonas. Para el 2030, la meta de restauración del gobierno es de 300.000 hectáreas. Bosques Territorios de Vida abarcaría el 50 por ciento, es decir 150.000 hectáreas.

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“Las cinco líneas de acción incluyen medidas en el corto, mediano y largo plazo, las cuales abarcan las zonas con bosques del país. Reducir la deforestación a cero para el 2030 requiere de una serie de acuerdos y oportunidades que pasan muchas instancias, además de un cambio de cultura. Por eso tenemos enlaces en la Amazonia, Pacífico, Caribe, Andes y Orinoquia que están trabajando con las comunidades, Corporaciones Autónomas Regionales, institutos de investigación y academia”, dice la Estrategia.

Voces por los bosques

El Programa ONU – REDD, iniciativa de las Naciones Unidas para la reducción de emisiones por deforestación y degradación en países en desarrollo, fue el encargado de presentar oficialmente Bosques Territorios de Vida, en un evento realizado el 30 de mayo en Bogotá.

Estas fueron algunas de las voces sobre esta apuesta en pro de los bosques colombianos:

Julio Carrizosa, Exministro de Ambiente: “Un tema interesante que aborda es una economía forestal para los habitantes del bosque, la cual actualmente no existe. Sin embargo, esta apuesta sin precedentes se enfrenta a un momento difícil: ninguno de los candidatos a la Presidencia ha hablado de la estrategia. Estamos en la obligación de presentársela para que sea parte de sus programas”.

Rafael Zavala, representante de la FAO en Colombia: “La sociedad civil colombiana que se sentó a dialogar para generar esta estrategia será el músculo para su implementación. Debemos garantizar que sea parte de la agenda del que llegue a gobernar al país”.

Janeth Alegría, viceministra de ordenamiento ambiental del territorio: “La deforestación es uno de los problemas que más nos agobian. Esta estrategia nos brinda el derrotero para implementar acciones y controlarla. El reto está en que el nuevo gobierno la tenga. El Conpes de la deforestación, que está en desarrollo, le dará peso para su continuidad”.

María Teresa Becerra, Subdirectora de Ecosistemas del IDEAM: “Por primera vez se involucró a los habitantes de los bosques con la institucionalidad. Esta estrategia permitirá mejorar el monitoreo de estos ecosistemas, ya que la comunidad hizo parte del diagnóstico y contribuirá a generar información y alertas”.

John Petter Opdah, embajador de Noruega en Colombia: “Esta ambiciosa hoja de ruta fortalecerá las bases de las organizaciones indígenas, afros y campesinas, y robustecerá el monitoreo de los bosques, aspecto clave para implementar las alianzas conjuntas que tenemos con Colombia. Ahora el país cuenta con bases sólidas para conservar sus bosques y para poner en marcha las acciones del Acuerdo de Paz”.

Paola García, coordinadora de ONU-REDD en Colombia: “Con Bosques Territorios de Vida sembramos una semilla para el futuro de los bosques del país. Es una apuesta colectiva articulada entre las entidades y los habitantes del bosque, lo que nos permitió conocer mucho más a fondo la problemática”.

Adriana Lagos, coordinadora de Bosques Territorios de Vida: “Este es un trabajo de pedagogía institucional con la comunidad de los bosques que nos permitió construir una visión conjunta. El reto está en sostener e implementar la estrategia, garantizando que el Gobierno llegue a consolidar los procesos”.

Pía Escobar, de la WWF Colombia: “El monitoreo comunitario contemplado en la estrategia es una herramienta esencial para la gobernanza de las comunidades y para la toma de decisiones desde lo local hacia lo nacional”.

Elise Christensen, de la embajada de Noruega en Colombia: “Esta estrategia contribuye al crecimiento económico pero sostenible del país, a mitigar las emisiones de gases de efecto invernadero, a cumplir con el Acuerdo de Paz, a cerrar la frontera agropecuaria y a enfrentar la inequidad de las tierras”.

Luis Fernando Arias, consejero mayor de la Organización Nacional Indígena: “El enfoque de inclusión étnico, de género e institucional nos puso a dialogar por primera vez a todos los actores. Ahora la meta está en mantener y fortalecer el programa, para así consolidar la paz territorial”.

Cesar Jerez, vocero de la Asociación Nacional de Zonas de Reserva Campesina: “Para combatir la deforestación no basta con sanciones y prohibiciones. La llave está en generar e implementar los consensos y acuerdos entre todos los actores, como se está haciendo con la estrategia”.

José Mario Bolívar, delegado del consejo territorial de cabildos de la Sierra Nevada: “Esta estrategia nos permite integrar de una forma armónica el conocimiento ancestral de los indígenas con los insumos técnicos y científicos. Ahora todos trabajamos en un sentimiento común”.

Graciano Caicedo, miembro del consejo comunitario Yurumanguí: “Por fin ya nos estamos entendiendo y escuchando. Esta estrategia nos permitió hacer una retroalimentación para el monitoreo comunitario de los bosques, el cual se debe ajustar a los territorios”.

José Suárez, de la mesa ambiental de derechos del pueblo negro: “Esta estrategia es fundamental para el Conpes contra la deforestación que el gobierno está trabajando. El territorio es vida, pero la vida no es posible sin el territorio”.

Fuente: Sostenibilidad-Semana