Silenciosas, imperceptibles y colocadas en sitios estratégicos, las llamadas cámaras trampa permiten espiar a los animales sin que estos se den cuenta y capturan información valiosa para su conservación. Investigadores y guardaparques las utilizan para determinar la diversidad, abundancia y densidad de especies. Por ejemplo, en 17 años, ninguno de los 94 estudios que emplearon esta técnica en el país reportó al oso hormiguero gigante u oso caballo ( Myrmecophaga tridactyla), lo cual preocupa a las autoridades del Sistema Nacional de Áreas de Conservación (Sinac). También se puede monitorear poblaciones para conocer el estado de salud del ecosistema. Como son “cámaras escondidas”, que se activan en ausencia del ser humano gracias a sensores de movimiento o calor, se puede conocer el comportamiento de la fauna, sus horas de actividad e incluso hábitos. “Toda esa información nos puede ayudar a tomar decisiones de manejo”, comentó Yocelín Ríos, del Sinac. La intención del Sinac, apoyada por la Agencia de Cooperación Internacional de Japón (JICA), es crear alianzas entre guardaparques, investigadores y comunidades para conocer mejor la biodiversidad del país a fin de ser más efectivos en su protección. Ese es el objetivo del Proyecto para la Promoción del Manejo Participativo en la Conservación de la Biodiversidad (Mapcobio). Aunque se puede realizar monitoreo empleando diferentes técnicas, Mapcobio se decidió por las cámaras trampa. La razón, según Masaki Osawa de JICA, radica en la certidumbre científica que brindan y a la posibilidad de obtener video o fotografía.

  • Fuente: http://www.nacion.com/vivir/ambiente/Camaras-revelan-secretos-bosque_0_1539846038.html
  • Enlace: click aquí