Desde hace un par de años, el pozo de la familia Pérez Hernández apenas produce 10 cubetas de agua al día. “Con tan poca cantidad no se logran cubrir las necesidades de la casa”, dice Vilma Hernández Reyes, quien es la ama de casa de un grupo familiar de cinco personas, que reside en la colonia El Caracol del cantón San Antonio Silva, en San Miguel. La mujer no sabe nada de cambio climático, pero ha advertido que en los últimos cuatro años su fuente primaria de agua se seca durante los primeros meses del año, cuando aún no han comenzado a caer las primeras lluvias. “Me toca lavar la ropa en un río que está cerca y para tomar tenemos que traer garrafas de los chorros que hay en el centro del cantón”, narra Hernández. Sin embargo ella advierte que la escasez de agua en los pozos y la carencia de lluvias tienen que ver con los incendios que poco a poco se han acabado las pocas zonas que aún están arborizadas. “Cada vez hace más calor y el año pasado casi no llovió, es porque acá casi no hay árboles. Pero están peor en la ciudad que ahí solo hay cemento”, sentencia. El director regional de Protección Civil, Arturo Blanco, confirma la sospecha de doña Vilma y asegura que las altas temperaturas y la sequía de los pozos están relacionadas con los pocos bosques con los que cuenta el municipio de San Miguel. “Uno de los pocos pulmones que tiene San Miguel es el bosque que está en el cantón El Jalacal (Parque Botánico Jorge Humberto Medrano), que apenas son unas 20 manzanas y la parte poniente del volcán Chaparrastique, sobre todo el parque cafetalero”, asegura el funcionario de Protección Civil. Técnicos de la entidad comentaron que a la falta de zonas boscosas se le suma la quema de maleza seca que hacen los campesinos que residen en los cantones y comunidades ubicadas en la periferia de la ciudad. Así como los cazadores furtivos que prenden fuego a las madrigueras de los animales salvajes y que al final se salen de control. Estos pequeños incendios hacen que el humo y el vapor que producen incrementen las temperaturas y que también se agudice la sensación térmica de calor que sufren las personas que residen en la ciudad de San Miguel. Además, el aumento de colonias y urbanizaciones han hecho que se pierda la poca cobertura vegetal que cubría la zona urbana del municipio. “Otro de los problemas que han ocurrido es que las administraciones municipales y las empresas constructoras no han tenido la iniciativa de promover una forma de vida amigable con el medio ambiente. Se hacen colonias donde antes eran zonas verdes y se olvidan de sembrar árboles”, dijo un técnico de Protección Civil. Datos del Ministerio del Medio Ambiente y Recursos Naturales indican que en los últimos tres meses se han reportado temperaturas que oscilan entre los 36 °C a los 41 °C, lo que es causado por el cambio climático y la falta de zonas boscosas en la ciudad.