He tenido la suerte de participar en los Queuña Raymi de 2014 y 2015, la fiesta que permite sembrar la mayor cantidad de plantones de queuña (Polylepis sp.) en un solo día, gracias a la participación de las comunidades. La queuña es un árbol nativo de los Andes y es el que crece a mayor altitud en el mundo. Pero más allá de ese detalle, su existencia es clave para los ecosistemas de cabeceras de cuencas. Eso acrecienta la importancia de esta fiesta de la reforestación que empezaría en 2002, cuando la Asociacion de Ecosistemas Andinos (Ecoan) inició la restauración de los bosques en el 2002. Esta continuo hasta el 2015, lográndose plantar más de un millón de Polylepis. Incluso, la empresa privada apoyaría este trabajo desde el 2007 al 2015, donando más de 400 000 plantones para una campaña de forestación y reforestación, cuyo objetivo era llegar al millón de plantones. Sin embargo, cuando se hace todo un despliegue de siembra masiva con participación de los propios comuneros, una pregunta salta de inmediato: ¿Cómo saber si el trabajo que se hace no será en vano? ¿Qué futuro tendrían las miles de queuñas que se siembran cada año? La respuesta lo acaban de dar los especialistas de Ecoan, quienes desde enero hasta agosto de este año monitorearon las 252 hectáreas que comprenden las provincias de Urubamba y Calca, los cuatro distritos y las 21 comunidades del valle de Lares en la microcuenca de Patacancha y Huilloc con un promedio de 2.050 familias. Toda esta zona geográfica y poblacional se encuentra en la parte central de la cordillera del Vilcanota. Para el mapeo los especialistas se apoyaron de un GPS y usaron imágenes satelitales de ArcGis 10.2 y Google Earth. Los resultados son bastante auspiciosos. De acuerdo con el informe, “el 90 por ciento de la reforestación logró un prendimiento y crecimiento favorable. Las queuñas en su mayoría superan los tres metros y lucen saludables, por lo que vienen formando hábitats propios de los 3 500 a los 5 000 metros de altitud (cerca de los nevados). Todo esto se ha logrado gracias a la protección y cercado con alambres de púa en los predios reforestados”, señala el documento. Esto significa que dentro de diez años, las cabeceras de cuencas de la cordillera del Vilcanota tendrán alrededor de 400 hectáreas de bosques restaurados. Es ahí donde el presidente de Ecoan, Constantino Aucca, destaca las bondades de los servicios ecosistémicos que ofrecen los bosques andinos. Por ejemplo, comenta el biólogo, “los bosques de Polylepis previenen erosiones, producen áreas cultivables, generan microhábitats para el beneficio de las diferentes especies que viven en ella. También contribuyen a reducir la huella del carbono ayudando al equilibrio entre el dióxido de carbono y el oxígeno”. A esto se suman los beneficios para las familias campesinas que habitan a lo largo de la cordillera del Vilcanota, las principales aliadas de la conservación. Estas comunidades vivieron del bosque por muchos años, cosechando leña y utilizando sus recursos como materiales de construcción. También aprovecharon las plantas como medicina tradicional, y usaron los pastizales y terrenos para su agricultura. Ya no lo hacían por la depredación, pero con la restauración del bosque todos los servicios ambientales volverán a su estado natural. Por su parte, el biólogo Gregorio Ferro Meza, director de Proyectos de Ecoan, comenta que han pasado más de 500 años y los bosques estaban a punto de desaparecer, incluso hay una lista de especies en peligro de extinción dentro de este ecosistema frágil. “Es por eso que Ecoan tomó la decisión de no solo de proteger el ecosistema, sino de formalizar la legalidad de los terrenos y la consiguiente creación de un área de conservación. Y para realizar la actividad principal de las campañas de reforestación se utilizan plantones de brinzales de las mismas especies de los bosques nativos para no alterar el ecosistema, los mismos que son producidos en los viveros comunales bajo la dirección de la ingeniera agrónoma Magaly Roca y la activa participación de los comuneros”. Después de todo, queda claro, que la inversión en estos últimos años ha caído sobre tierra fértil. Los socios estratégicos de Ecoan, como American Bird Conservancy, la empresa privada liderada por Paul Cripps de Amazonas Explorer, LATA, Discover Adventure, C.A.Peru Turismo, Albergue Ollantaytambo, Nature Servis 40in40, Green Our Planet, www.onepercentfortheplanet, Global Bass, Grupo Inca, y otros, deben sentirse seguros porque las queñuas van camino a la formación de bosques, la recuperación de la biodiversidad y el agua, tal y como lo soñaron los conservacionistas, los que apuestan por un mundo cada vez mejor.

  • Fuente: http://larepublica.pe/turismo/ambiente/814075-cusco-reforestacion-de-polylepis-presenta-resultado-favorables-en-la-cordillera-del-vilcanota
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