Las tendencias actuales en educación forestal y enfoques diversos para enseñar a niños y jóvenes sobre la necesidad de proteger y salvaguardar los bosques, caracterizaron las deliberaciones hoy del Comité Forestal de la FAO.

Cuánto se hace y falta por hacer con vistas a conservar ese vital recurso natural para las actuales y futuras generaciones, centró el debate un panel de expertos, representantes de todos los continentes, con visiones y enfoques diversos, pero coincidentes en que la inversión mayor debe hacerse en la enseñanza primaria y segundaría.

Hubo consenso en el panel y después en la docena de intervenciones de los asistentes a la conferencia, que el tema de la importancia de los bosques para enfrentar el cambio climático carecer de igual grado de comprensión precisamente por la falta de educación.

Al más alto nivel, tal como se explicó, hay conciencia del fenómeno al que se enfrenta la humanidad, de ahí los Objetivos de Desarrollo Sostenible y la Agenda 2030 de ONU, pero a nivel de individuo, de familia, de escuela y sociedad, falta mucho para entender las amenazas a las que están expuestos los bosque y cuánto cada quien puede hacer para frenarlas.

Tomasz Chruszczow, ministro de Medio Ambiente de Alemania, se refirió al trabajo que en su país se hace con niños de tres a seis años y en unas 350 escuelas primarias para despertar el interés y el amor por la conservación de los bosques y que el problema, preocupación también de otros ponentes, está en cómo llegar más a los jóvenes y a los adultos.

La representante de Filipinas habló sobre la utilidad de educar a los niños en el laboratorio natural que son los bosques y no encerrados en aulas y acotó que muchos niños perciben los bosques como oscuros, temerosos, hábitat de animales salvajes, pero cuando reciben información y entran de manera inducida en contacto con ellos su visión cambia.

Igual el ponente por el Instituto Internacional de Estudios Forestales de África señaló, entre otros aspectos, cómo se gana en pasión por la profesión, pero que no son pocos los jóvenes en una carrera forestal cuyas aspiraciones son trabajar en algo que les proporcione mayores dividendos, de ahí la importancia, apuntó, de mayores incentivos en ese sector.

Marta Isabel Ruiz, directora del Grupo Ecológico Sierra Gorda en Querétaro, explicó el papel de las 638 comunidades que viven en una de las reservas de biosfera reconocidas por la UNESCO en territorio mexicano y donde desde pequeño al niño se le enseña que 'el bosque es un lugar sagrado de sabiduría'.

De igual modo el director forestal de Uruguay destacó lo esencial de la educación universitaria para el desarrollo y cuidado forestal y preguntó al panel sobre la importancia de que los gobiernos se empoderen del problema, que tenga una respuesta política y por ley estos asuntos sea parte de los programas de estudio.

Valoró la importancia y el alcance de la labor de las ONG, de las iniciativas de todo tipo, pero se preguntaba si la educación medioambiental no debía tener un carácter más institucional para que fuera más efectivo y abarcador.

Un representante de Lesoto, preguntó al papel sobre cómo infundir pasión y amor a los jóvenes en aquellos lugares donde no hay bosques, ni tampoco voluntad política para hacerlo.

Interrogante que hizo reflexionar sobre la importancia del enfoque de forestación, la idea de crear los bosques; y la valía de estos encuentros de recoger todos los criterios de aspectos económicos, sociales y políticos del fenómeno para hacer las propuestas a la FAO.

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Fuente: Prensa Latina