Tras cuatro años de trabajo en las comunidades kichwas de El Pilchi y Sani Isla, ubicadas en la zona de amortiguamiento del parque nacional Yasuní, en Sucumbíos y Orellana, se ha dado un paso grande hacia la conservación de los bosques, mitigando la deforestación y por ende el cambio climático. A través del proyecto ‘Deforestación Evitada Integral con las Comunidades-Yasuní’, impulsada y financiada por Hivos, una agencia de cooperación holandesa, y el Fondo Ecuatoriano Populorum Progressio (Fepp), se implementaron planes de manejo y aprovechamiento de la madera, fortalecimiento del ecoturismo, mejoramiento del monitoreo de la zona de conservación vinculada a Socio Bosque (16.000 hectáreas), sistema de agricultura para consumo y la delimitación para uso de la tierra por cada familia, informó Javier Vargas, coordinador del programa. Zonas de gran afectación Se escogió trabajar en esas zonas de amortiguamiento del Yasuní porque sus bosques están expuestos a mucha amenaza de deforestación por actividades que se desarrollan a su alrededor como la construcción del eje multimodal Manta-Manaos (proyecto de transporte fluvial internacional), las plantaciones de palma africana, la tala no sostenible ilegal, la construcción de vías para conexión entre poblaciones y la extracción petrolera. En el tiempo que duró el plan se logró organizar a sus habitantes que tomaron conciencia de la importancia de preservar el bosque, que hasta hace poco era visto por los comuneros como “una caja chica”, de donde sacaban y vendían madera cuando tenían necesidades económicas. El trabajo consistió en planificar un buen aprovechamiento forestal sostenible de bajo impacto. Los habitantes de El Pilchi e Isla Santi, ahora saben cómo usar la madera de los bosques sin destruirlos, porque estudiaron su dinámica y determinaron espacios de aprovechamiento, así como cuáles son las especies más abundantes, cuándo y cuánto cosechar y cada qué tiempo hacerlo, explicó Vargas. Seguimiento Vargas cree que, con este proyecto inicial, la deforestación se va a reducir y que los habitantes de las comunidades en las que trabajaron sí pueden aplicar lo aprendido y planificado. Ahora, ellos, con la guía de quienes participaron en el plan, están capacitados para tener una inclusión equitativa y adecuada dentro de la comunidad. Además, han dado paso a la conformación de una estructura comunitaria, con comisiones y organizaciones internas que les permitirán un aprovechamiento adecuado del bosque. Los resultados se verán en unos años. “En 2030 se sabrá si este tipo de actividades son exitosas”, señaló Vargas y añadió que el seguimiento post proyecto lo hará el Fepp, que tiene una oficina en el Coca, con el fin de lograr los propósitos iniciales. (CM). Solo agricultura para consumo Javier Vargas, coordinador del proyecto ‘Deforestación Evitada Integral con las Comunidades-Yasuní’, explicó que en el tema de la agricultura se trabajó solo en lo que se relaciona con la chakra de consumo, más no se incentivó hacia la comercialización porque, tradicionalmente, las comunidades kichwas no están preparadas para manejar la agricultura como una actividad económica. En ese sentido, la recomendación que dejan es que las instituciones involucradas capaciten a los comunitarios para que sus cultivos sean más productivos y rentables para su beneficio, pero que no afecten a más espacios de bosque. Conozca Ubicación La comunidad El Pilchi se encuentra en Sucumbíos. En tanto que Isla Santi está dividida entre Sucumbíos y Orellana. Para llegar a estos sitios se viaja por tierra en la ruta Lago Agrio-Shushufindi-Puerto Providencia. El segundo tramo es navegando por el río Napo hacia abajo por alrededor de 20 minutos El Dato El Pilchi y la Isla Santi tienen alrededor de 190 familias y un área de influencia de 39.073 hectáreas.

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