La deforestación en la Amazonía durante el año 2017 llegó a 143.425 hectáreas, espacio comparado a 200 mil campos de fútbol, conforme reportó MAAP, Proyecto de Monitoreo de los Andes Amazónicos, el mismo que señala como causantes de este atentado ambiental a la actividad agropecuaria y a la minería aurífera.

Confirmando lo que las comunidades nativas de Ucayali y Madre de Dios vienen denunciando, el informe identifica a ambas regiones como las de mayor deforestación extensiva. Le siguen San Martín y Amazonas.

En Ucayali el arrasamiento de bosques alcanzó 23.240 ha para dar paso a la ganadería y al cultivo de palma aceitera.

Mientras que la pérdida forestal en Madre de Dios se produjo a lo largo de la Carretera Interoceánica, en un área de 11.115 ha, debido a la minería aurífera y también a la expansión de la agricultura. En Iberia, cerca a la frontera con Brasil, los agricultores acabaron con 3.220 ha.

Los cultivos de palma aceitera en la región San Martín se han extendido sobre 740 ha. Y en Amazonas, específicamente en el distrito de Nieva, la deforestación a los lados de la carretera Bagua-Saramiriza fue de 1.135 ha. El reporte de MAAP considera a la agricultura y a la ganadería como los responsables de este hecho.

Estos datos, según señala el Proyecto de Monitoreo de los Andes Amazónicos, se fundamentan en las cifras de alertas tempranas y los datos oficiales sobre pérdidas de bosques emitidos por el Programa Nacional de Conservación de Bosques para la Mitigación del Cambio Climático del Ministerio del Ambiente.

Carreteras en cuestión

Respecto al reporte de MAAP sobre los picos más altos de deforestación en el año 2017, la coordinadora del programa Cambio Climático y Bosques de la organización DAR, Iris Olivera, comentó que ratifica la responsabilidad de la actividad agropecuaria y de la minería aurífera en la pérdida de bosques.

“En lo que se refiere al tema agropecuario, ya DAR dijo hace unos años que la normativa dispersa y contradictoria permite la deforestación. Hemos insistido en que se deben unificar y fortalecer los procedimientos”, estimó.

Iris Olivera también se refirió al tema de las carreteras que se están promoviendo para la Amazonía.

Indicó que toda la zona verde que aparece en el mapa (publicado al lado) y que representa a las zonas en donde todavía no hay deforestación, estaría expuesta a diversas amenazas como los caminos.

Olivera resaltó el impacto indirecto que tienen las carreteras en el fenómeno de la inmigración de campesinos hacia la Amazonía, la que a su vez trae consigo el cambio de uso de las tierras.

“La carretera permite la migración y la actividad agropecuaria en la zona. Donde hay carretera hay migración y mayor índice de deforestación”, precisó.

La coordinadora del programa Cambio Climático y Bosques de la organización DAR también consideró que el mapa del 2017 presentado por MAAP es una alerta.

Y expresó su preocupación sobre lo que ocurrirá en la Amazonía si en los siguientes años se continúan promoviendo carreteras en zonas sensibles donde no solo hay bosques, sino también poblaciones indígenas en aislamiento voluntario y contacto inicial, a quienes se les está exponiendo a otros riesgos.

Claves

Ley 30723. Fue promulgada en enero pasado. Declara de prioridad e interés nacional la construcción de carreteras en zonas de frontera en Ucayali.

Palma aceitera. Oxfam indica que hay 60.000 ha de este cultivo en la Amazonía. Si se concretan los proyectos agroindustriales que hay sobre 113.000 ha, la extensión podría triplicarse, específicamente en Loreto, Ucayali y San Martín.