La tasa de pérdida anual en bosques y selvas de México llegó a registrar una dramática disminución de 51 por ciento.

México se caracteriza a nivel mundial no sólo por su enigmática cultura, el mundo también ubica a nuestro país por su gran diversidad de flora y fauna, factores por los que se le apoda “Cuerno de la abundancia”. A pesar de esta gran riqueza natural, el país atraviesa por un momento complicado en donde mares de basura, cielos grises por la contaminación y desinterés colectivo, imperan hoy en día.

Un ejemplo del daño que estamos haciendo a México lo dio la plataforma Global Forest Watch (GFW), la cual tiene registro que sólo en 2016 nuestro país perdió 274 mil 183 hectáreas de bosque, esto gracias al avance de la frontera ganadera y agrícola.

Estas cifras son preocupantes pues representan un aumento de casi 300 por ciento en la deforestación. Esta cifra difiere mucho de las 92 mil hectáreas anuales que en promedio registró el gobierno mexicano ante la Organización de las Naciones Unidas para la Alimentación y la Agricultura (FAO), en el periodo de 2010 a 2015.

Según la misma FAO, la tasa de pérdida anual en bosques y selvas de México llegó a registrar una dramática disminución de 51 por ciento en el periodo de 1990 a 2015. De acuerdo con la publicación de la Evaluación de los Recursos Forestales Mundiales (FRA, por sus siglas en inglés), dada a conocer cada cinco años, en promedio perdimos en México 190 mil 400 hectáreas de bosque por año en el periodo 1990 a 2000. En el periodo de 2010 a 2015 registramos una perdida promedio de 91 mil 600 hectáreas.

Para dimensionar la perdida de estas zonas verdes tenemos que saber que México ocupa el onceavo lugar del mundo de los países con mayor superficie de bosques y selvas. Con estas cifras de GFW, nuestro país estaría regresando a tasas de deforestación similares a las reportadas en el periodo 2000-2005, cuando desaparecían 235 mil héctareas de superficie forestal al año.

Las 274 mil 183 hectáreas de bosque que perdió México en 2016, según GFW, equivalen a casi dos veces la superficie total de la Ciudad de México, que es de 149 mil 900 hectáreas o mil 499 kilómetros cuadrados, conforme a cifras del Instituto Nacional de Estadística y Geografía (Inegi).

A pesar de estas dramáticas cifras, el gobierno de México ha contado otra versión. El titular de la Secretaría de Medio Ambiente y Recursos Naturales (Semarnat), Rafael Pacchiano, asegura que los datos con los que el gobierno de México evalúa esta situación provienen de la FAO y ellos tienen una perdida promedio de alrededor de 90 mil hectáreas, 184 mil menos que GFW.

El problema con la versión del gobierno de México es que la Evaluación de los Recursos Forestales Mundiales (FRA, por sus siglas en inglés) que ellos citan, elaborada por la FAO cada cinco años, toma como base los informes nacionales entregados por los propios gobiernos, siguiendo un formato y una metodología estandarizados.

Los datos recabados por Global Forest Watch establecen que las entidades con mayor pérdida de cobertura boscosa el año pasado fueron:

  • Chiapas: 68 mil 236 hectáreas
  • Campeche: 56 mil 424 hectáreas
  • Quintana Roo: 38 mil 811 hectáreas
  • Oaxaca: 26 mil 191 hectáreas
  • Yucatán: 24 mil 412 hectáreas
  • Veracruz: 23 mil 844 hectáreas

El mismo Instituto Nacional de Estadística y Geografía (Inegi) ha reconocido que la agricultura y el sobrepastoreo han sido los principales factores de la pérdida de flora silvestre en México.

Al final, aunque el gobierno tiene la facultad de combatir la deforestación y contaminación de nuestro país, también depende de cada uno de nosotros llevar a cabo pequeñas medidas, que terminan siendo enormes si todos nos unimos. El objetivo no es otro que cuidar nuestro bello hogar.