Gustavo Suárez, especialista en conservación de recursos forestales, dice que Ucayali y Loreto están más expuestas Gustavo Suárez, especialista en conservación de recursos forestales, dice que Ucayali y Loreto están más expuestas. La pérdida irreparable de un árbol, en el contexto actual del cambio climático y el calentamiento global, es un desperdicio que el Perú ha decidido revertir. Ello porque implica afectaciones directas en biodiversidad de los bosques y porque empobrece no solo a quienes viven en ellos, sino a la tierra que luego no tiene capacidad para germinar semilla alguna. “No decimos que producir un bosque esté mal. Todo lo contrario, mantenerlos intactos, sin generar un valor, es lo que nos ha metido en problemas. Por ello, nuestra apuesta al plantear la primera estrategia nacional para su conservación es identificar cuáles son las causas de deforestación, hacerles frente y estabilizar la actividad que ya ocurre para evitar que se siga talando y quemando indiscriminadamente”, asegura Gustavo Suárez de Freitas, coordinador del plan que espera detener la desaparición de nuestros recursos forestales en costa, sierra y Amazonía. ¿Cuál es la magnitud actual de la deforestación en el país? No tenemos cifras actualizadas, pues uno de los temas pendientes para la estrategia es complementar nuestro sistema de monitoreo. Sin embargo, hay más información de la Amazonía, pues es la que más se ha supervisado con imágenes de satélite en los últimos 14 años. Por ello, podemos afirmar que el 46% de la deforestación en esta parte del país ocurre en tierras sin categorizar. ¿Las que no tienen título? Sí. Las que no son parques nacionales, bosques de producción, ni de comunidades nativas. Son bosques públicos, que son de todos, pero nadie se hace responsable de cuidarlos. Así, son los más fácilmente ocupados para uso agrícola, pero el productor no invierte en su conservación. Produce hasta que el suelo se agota. Y cuando se agota, se mueve a otro lado. ¿Cree que la agricultura fomenta la pérdida de bosques? No. Suelen culparla pero hay que hacer una distinción. El problema está en la agricultura que quiere imponerse en terrenos de uso forestal. Hay un problema cuando una persona o miles de ellas se instalan en el bosque, lo talan y lo queman, y en pocos años lo abandonan para hacer lo mismo en otro lugar porque el suelo ya no les rinde. Estabilizar este uso agrícola es lo que evitará la tala de bosques. Evitar que la gente ocupe una zona no apta y luego migre a otra donde solo pueden crecer árboles.