El Ministerio del Ambiente (MINAM) publicó el Mapa Nacional de Cobertura Vegetal, herramienta que permitirá una mejor planificación y toma de decisiones en cuanto a la gestión y manejo de los recursos naturales y el ordenamiento territorial. Además, constituye una fuente de información importante para la generación de nuevos trabajos a escala nacional como, por ejemplo, mapa de ecosistemas, mapa de servicios ecosistémicos, inventario nacional forestal, entre otros. Los ecosistemas en el Perú se caracterizan por su gran complejidad vegetal, climática y morfológica. La flora se encuentra representada por una amplia diversidad de formas de vida vegetal, distribuidas en paisajes que van desde las llanuras desérticas y semidesérticas, o las llanuras aluviales con bosques lluviosos, hasta los paisajes de colinas y montañas. En ese sentido, el contar con información actualizada de la cobertura vegetal facilita la implementación de las políticas ambientales; entre ellas, la promoción de la conservación y aprovechamiento sostenible del patrimonio natural, la prevención de la degradación de los recursos forestales, el monitoreo de la cobertura boscosa, la reforestación y la conservación de la diversidad biológica y los servicios ambientales. De esta forma, y en concordancia con la publicación de la Guía de Inventario de Flora y Vegetación, el Ministerio del Ambiente, a través de los equipos de especialistas de la Dirección General de Evaluación, Valoración y Financiamiento del Patrimonio Natural y de la Dirección General de Ordenamiento Territorial, presentó el Mapa Nacional de Cobertura Vegetal, el cual constituye una herramienta vital para la gestión de servicios ecosistémicos y de la diversidad biológica en el marco de la política nacional del ambiente. La memoria descriptiva del mapa muestra la distribución geográfica y características biofísicas generales de los diversos tipos de cobertura vegetal que cubren el país, como por ejemplo los bosques lluviosos y los aguajales de la selva baja, los bosques lluviosos de la selva alta, los bosques secos del noroeste, los bosques relictos andinos, los herbazales altoandinos (pajonales, bofedales), las lomas, los manglares, etc. El mapa de cobertura vegetal, con escala 1:100 000, constituye una herramienta cartográfica que facilitará la gestión de los recursos naturales, tanto para planificación, aprovechamiento y manejo sostenible de los recursos naturales. Del mismo modo, debe constituirse en una herramienta dinámica de información, el cual debe ser ajustado y actualizado cada cierto tiempo, además de ser utilizado como información base para la generación de otros estudios, tales como, zonificación forestal, mapa de ecosistemas, mapa de carbono, mapa de servicios ecosistémicos, inventario nacional forestal, valoración de los recursos vegetales, así como para la aplicación de las normas de compensación ambiental y de mecanismos de retribución por servicios ecosistémicos. Distribución y superficie de bosques Los resultados de este trabajo permiten contar con información actualizada al año 2011 de la distribución geográfica y superficie de los bosques de la selva baja (56 millones 34,627 hectáreas) y selva alta (12 millones 154,099 hectáreas). Ambos representan el 53,06 por ciento de la superficie nacional. Según el documento, para el año 2012 la superficie de los bosques de la costa o bosques secos asciende a 3 millones 674,364 hectáreas, que representa el 2,86 por ciento de la superficie nacional. Asimismo, al mismo año se reporta una superficie de 220,173 hectáreas de bosques andinos y una superficie de 18 millones 976,149 hectáreas de pastos naturales altoandinos, que representa el 14.76 % de la superficie nacional. La información gráfica y numérica actualizada de la cobertura vegetal del país permitirá tomar como punto de partida para el monitoreo periódico del estado de conservación de los recursos vegetales como elementos del patrimonio natural nacional. Las unidades del mapa deben constituir los pilares de una base nacional de datos gráficos y numéricos donde se deposite continuamente información de inventarios de la flora silvestre. Criterios utilizados en la elaboración del mapa -Criterio geográfico. La aplicación de este criterio consistió en dividir el territorio en cuatro grandes regiones naturales, como son Amazonía tropical o selva baja, yunga o selva alta, andina o sierra y costa. -Criterio bioclimático. Este criterio se basó en dividir las grandes regiones naturales en ámbitos menores como son las provincias de humedad, definidas en el Diagrama Bioclimático para la Clasificación de Zonas de Vida en el Mundo. -Criterio fisonómico. Se basa en clasificar a la vegetación a nivel de formaciones vegetales, las cuales están relacionadas directamente con sus formas de vida o formas biológicas predominantes. Estos son Bosque (predominan árboles o palmeras arborescentes); Matorral (predominan arbustos sobre otras formas de vida vegetal); Herbazal (predominan hierbas sobre otras formas de vida vegetal); Bosque con bambú (mixtura entre árboles y cañas); y Bambusal (predominan cañas sobre otras formas de vida vegetal). -Criterio fisiográfico. Este criterio se basa en clasificar a la vegetación según las formas de tierra en que ocupan. Se sabe que existe una relación directa entre el suelo y la planta, y para expresar el suelo se ha utilizado una forma indirecta de expresarlo como las formas de tierra (terrazas, colinas, montañas, entre otros). Se aplicó de manera rigurosa para las los bosques de la Amazonía tropical, yunga y bosques secos de la costa.

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