Ante el nuevo acuerdo global sobre el clima para impulsar una nueva era de desarrollo sostenible suscrito en la pasada Conferencia sobre el Cambio Climático en París, un estudio internacional revela en la revista “Nature” que las selvas y bosques tropicales secundarios, es decir, aquellos que vuelven a crecer después de la eliminación casi completa de la cubierta forestal para uso agrícola o ganadero, juegan un papel fundamental en la captura del carbono, pues retienen hasta 11 veces más dióxido de carbono (CO2) atmosférico que los bosques tropicales primarios. Se trata de un estudio internacional liderado por los investigadores Lourens Poorter, Frans Bongers y Danae M. A. Rozendaal de la Universidad de Wageningen, en Holanda, en el que han participado 65 investigadores en todo el mundo, entre ellos Juan Manuel Dupuy Rada y José Luis Hernández Stefanoni, de la Unidad de Recursos Naturales del Centro de Investigación Científica de Yucatán (CICY), según se informa en un comunicado. De México, también han participado científicos de instituciones como la Universidad Nacional Autónoma de México (UNAM) y el Colegio de la Frontera Sur (Ecosur). Dinámica Este equipo internacional de ecólogos forestales muestra la gran capacidad de adaptación que presentan los bosques tropicales secundarios. Dupuy Rada explicó que analizaron la recuperación de la biomasa aérea utilizando 1500 parcelas forestales y en 45 sitios en toda Hispanoamérica. “El estudio determinó que en 20 años, entre 20 y 225 toneladas de biomasa se han recuperado y que dicha recuperación es más alta en las zonas con alta precipitación y con disponibilidad de agua durante todo el año, en tanto que la fertilidad del suelo o la cantidad de cubierta forestal en el paisaje de los alrededores eran factores menos importantes”, de acuerdo con Hernández Stefanoni. El autor principal del estudio, Lourens Poorter, señala: “la captación de carbono es sorprendentemente rápida en estos jóvenes bosques tropicales que vuelven a crecer en los pastizales o campos agrícolas abandonados. Después de 20 años, estos bosques han recuperado 122 toneladas de biomasa por hectárea. Esto corresponde a una absorción de 3.05 toneladas de carbono por hectárea por año; es decir, 11 veces más que la tasa de absorción de los bosques primarios”. Al respecto, la doctora Dánae Rozendaal comenta: “Los responsables regionales y nacionales de políticas pueden utilizar esta información para identificar las áreas que deben ser conservadas, ya sea porque tienen una recuperación lenta y son más difíciles de restaurar o para identificar áreas con una recuperación rápida, donde la regeneración del bosque o la reforestación tienen una alta probabilidad de éxito y un alto potencial de secuestro de carbono”. Mapa biológico El estudio presenta un mapa de la recuperación de la biomasa en los sitios analizados en Hispanoamérica que ilustra la variación geográfica y climática y el potencial de secuestro de carbono durante la regeneración del bosque, lo que apoyará en el diseño de políticas para reducir al mínimo la pérdida de bosques tropicales secos y promover la regeneración y restauración de los bosques tropicales húmedos, como estrategias para mitigar el calentamiento global. - See more at: http://yucatan.com.mx/merida/medio-ambiente-merida/nuevo-estudio-sobre-el-cambio-climatico#sthash.iX26zeFA.dpuf

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