Thomas van der Hammen fue mi profesor en la Universidad de Ámsterdam. En realidad, no fue mi profesor de salón porque se jubiló pocos meses después de que yo entré en esa universidad. Pero como luego los dos nos establecimos en los Andes, tuve mucha interacción con él entre selvas y páramos, entre fincas y ríos. Y estas conversaciones fueron siempre una combinación entre clases magistrales, debates apasionados e historias de vida. Thomas era un Maestro en todos los sentidos de la palabra. Hoy en día, cinco años después de que falleció, está nuevamente en el medio de un debate apasionado. Es que el Profe dejó como legado una reserva forestal que lleva su nombre, en el Norte de Bogotá. Y esta reserva en cierta manera también es una historia de vida. Durante toda su carrera, dirigió estudios en la sabana de Bogotá. Describió como el altiplano donde ahora viven más de 10 millones de personas, algún día fue una laguna que se convirtió en un gran humedal intercalado con bosques andinos. En los años noventa, ya viviendo definitivamente en Colombia, puso estos estudios en práctica, como asesor de la autoridad ambiental regional (CAR). Su mensaje principal fue que la hidrología de un humedal, convertido en jungla de asfalto, sigue dependiendo de la conexión natural-hidrológica entre los remanentes de bosques, humedales y ríos. Si no se mantienen estos corredores funcionales (lo que bautizó "Estructura Ecológica Principal") los gastos necesarios para el manejo hidráulico, evadir desastres y reparar daños serían enormes. Por esto, propuso poner límites al crecimiento de la ciudad de Bogotá hacía el Norte y conservar varios corredores vitales. Apenas hace pocos años esta clase magistral del Profesor fue entendida y la CAR declaró las 1400 hectáreas de la Reserva Forestal "Thomas van der Hammen" [1] como un corredor entre los cerros orientales y el Río Bogotá. No es un área de exuberante naturaleza, porque con excepción de unas áreas de pantano y matorral, grandes áreas están bastante intervenidas. Pero la tan importante funcionalidad ecológica se mantiene intacta. Además, es un área por excelencia para la restauración, como ha demostrado el mismo Van der Hammen en su finca en Cota. De esta forma se creará "el mayor bosque urbano de las Américas", usando las palabras del alcalde anterior de la ciudad. Mejor dicho, es un ejemplo perfecto de cómo se debe manejar un área naturales cerca de la ciudad[2]. Pero ahora ¡gran frustración! En sus primeros días en el poder, el nuevo alcalde de Bogotá, Enrique Peñalosa decidió que esta reserva no se conserve, "porque no hay árboles"[3]. Necesita el espacio para construir edificios de apartamentos. Un hecho tan "sencillo" como un cambio de alcalde puede dañar una década de desarrollo de esta Reserva, demuestra que en nuestros países todavía no somos capaces de administrar el ambiente. Ni siquiera la administración de una ciudad educada ('la Atenas de América del Sur'), con poder económico y un movimiento ambiental considerable, logra mantener sus ecosistemas vitales. Por supuesto, el argumento es absurdo ("que no hay árboles"). Primero, no se trata de los árboles sino de la funcionalidad ecológica. Segundo, las áreas deforestadas también son dignas para conservar justamente para poderlas restaurar. Finalmente, si algún espacio no tiene árboles, ¿no vale? Entones, que el alcalde ponga sus edificios en pleno centro de la ciudad: ¡la Plaza Bolívar tampoco tiene árboles! Afortunadamente, Bogotá se ha levantado y todo el movimiento ambiental, líderes de opinión y la prensa han expresado su preocupación y emitido sus argumentos[4]. Espero que tengan éxito y que la sociedad bogotana sepa valorar su patrimonio natural más que sus proyecciones urbanistas ambiciosos. En medio de esta polémica me pregunto: "¿Qué hubiera hecho Thomas?" Me imagino que se hubiera enfadado frente a tanta ignorancia. Seguramente iba a mover tierra y aire para frenar esta expansión urbana mal planificada. Hubiera ido a la Alcaldía con sus mapas, datos, diapositivas y así argumentar de una vez por todas que los últimos espacios naturales no se cubren con edificios. Me lo imagino invitando la prensa a su bosque restaurado en Cota para demostrar que sí se puede. Ojalá pudiera resucitar un rato ....

  • Fuente: http://infoandina.org/es/content/ojal%C3%A1-pudiera-resucitar-thomas-van-der-hammen
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