¿Cómo nació esta inquietud de establecer la Reserva de Biósfera Transfronteriza Bosques de Paz entre el Perú y Ecuador? –Es una iniciativa que nace de las más altas autoridades del Perú y Ecuador. La plantearon el expresidente Ollanta Humala y el mandatario Rafael Correa durante una de las reuniones de los gabinetes binacionales, en 2015, y forma parte de un proceso que se inició después de la firma de los Acuerdos de Paz de 1998 entre ambos países. En este documento se estableció una agenda de múltiples líneas de intervención y de cooperación mutua entre las cuales figura la medioambiental. Este proceso de cooperación a favor de la naturaleza ha ido evolucionando de diversas maneras en esta relación Perú-Ecuador y en los últimos años se cristalizó la idea de formar una reserva de biósfera transfronteriza entre ambos países. Empezó por mandato de ambos dignatarios y se sigue avanzando por decisión del presidente Pedro Pablo Kuczynski. –¿Cuál es el significado de este trabajo conjunto entre el Perú y Ecuador para establecer esta reserva binacional? –Este proceso que se quiere culminar en la constitución de la reserva transfronteriza tiene varios significados. Hay un componente relacionado con la conservación de la naturaleza. Esta zona del norte del Perú y del sur del Ecuador es de una importancia sobresaliente, excepcional, por el endemismo de especies de aves. En forma adicional, es también significativa el área en términos de su ecosistema, representado, principalmente, en los bosques secos tropicales, que son únicos en el mundo y por su valor excepcional necesitan ser conservados. Además, tomemos en cuenta lo que representa en la relación Perú-Ecuador. Recordemos que las reservas de biósfera son territorios que son conservados por su valor excepcional en términos naturales, pero también son espacios en los que los pueblos pueden experimentar un desarrollo sostenible. Las reservas de biósfera son, asimismo, áreas que promueve la Organización de las Naciones Unidas para la Educación, la Ciencia y la Cultura (Unesco), que es la organización de la paz dentro de Naciones Unidas. La Unesco nace con una vocación de los países de consolidar la paz después de la Segunda Guerra Mundial. Entonces, es muy significativo que dos países que en algún momento estuvieron en un conflicto quieran establecer conjuntamente una reserva de biósfera bajo la ‘sombrilla’ de la Unesco porque refleja esta voluntad de los pueblos de vivir en paz. Por eso, además, el nombre de la reserva, Bosques de Paz, que da cuenta de estas dos cosas: que se trata de un ecosistema de bosques, por un lado, y que representa un esfuerzo por mostrar la paz entre estos dos pueblos. –¿Qué beneficios económicos traerá para la población local la constitución de la reserva transfronteriza? –Las reservas de biósfera están pensadas para el desarrollo sostenible de las personas que viven dentro de estas zonas. La idea de Unicef es que este espacio transfronterizo pueda ayudar a las economías locales en términos de articulación de negocios y propuestas de desarrollo turístico, mejora de infraestructura y el impulso a negocios productivos coordinados entre ambos países. –¿Cuál es el papel de la Unesco en este proceso? –Esta iniciativa para la constitución de una reserva transfronteriza se enmarca dentro de un plan de la Unesco denominado Programa el Hombre y la Biósfera [MAB, por sus siglas en inglés] que nació en 1971, y lo que hace es reconocer estos sitios de valor excepcional y darles la nominación de reserva de biósfera. Lo que hemos hecho desde el lado peruano y ecuatoriano con esta iniciativa es acompañar este proceso que tiene ya algunos años, primero como hermanamiento de las reservas de biósfera y ahora con la constitución de la transfronteriza. El apoyo es técnico y permite a la Unesco contar con los elementos para dar la aprobación final a esta iniciativa bilateral. –¿Cuándo se concretaría la constitución de esta reserva transfronteriza? –Tanto la Reserva de Biósfera del Noroeste de Amotape-Manglares [Perú] como la Reserva Nacional Bosques Secos [Ecuador], que formarán la reserva transfronteriza, están muy activas. Esa condición las llevó a realizar varias reuniones. Hubo tres encuentros últimos en los que se abordó los elementos del expediente técnico que deben presentar ante la Unesco. Lo ideal es que este expediente técnico se presente a fines de setiembre porque es el momento en que se reúne el Consejo Internacional de Coordinación de la Unesco, en el que se decide la aprobación o no de las propuestas. Si todo sale bien, en el primer semestre del próximo año se estaría recibiendo la noticia de que este espacio ha sido nominado como reserva de biósfera transfronteriza. Participación Es un tema muy interesante la participación de la población en este proceso para constituir la reserva de biósfera transfronteriza, manifestó Ignacio Cancino. “Esta, lo que hace es unir dos o más reservas de biósfera nacionales. En el caso del Perú, se trata de la Reserva de Biósfera del Noroeste de Amotape–Manglares, con más de 40 años, y, en el caso de Ecuador, es la Reserva Nacional Bosques Secos, que es nueva y se declaró como tal en 2014”. Cancino sostuvo que las reservas más antiguas del Perú están pasando por un momento de “rejuvenecimiento”, como el caso de la del Noroeste, donde la población local está participando con mayor fuerza en su conservación. “El año pasado asistí a la constitución del comité de gestión de la reserva del noroeste peruano y hubo más de 60 representantes de organizaciones locales en la cita”, refirió el funcionario de la Unesco. Espacio Ignacio Cancino precisó que la reserva transfronteriza Perú-Ecuador sería la primera en toda Sudamérica y la Nº 17 en el mundo. Sería también la segunda en América. La primera se ubica en Centroamérica, que está constituida por tres países. Por tanto, se constituiría en la primera binacional en el continente. De acuerdo con el representante de la Unesco, en la zona hay más de 800 especies de aves, de las cuales 59 son endémicas. Por ello, se hace muy atractiva para la actividad de avistamiento de pájaros, refirió. Extensión La Reserva de Biósfera del Noroeste de Amotape–Manglares del Perú cuenta con un millón 100,000 hectáreas y la Reserva Nacional Bosques Secos de Ecuador, 501,000 hectáreas. En el lugar viven cerca de 617,260 personas. El Servicio Nacional de Áreas Protegidas por el Estado (Sernanp) del Perú y el Ministerio del Ambiente del Ecuador impulsan la iniciativa binacional.

  • Fuente: http://www.elperuano.com.pe/noticia-%E2%80%9Creserva-biosfera-peruecuador-se-constituira-ejemplo-paz%E2%80%9D-45306.aspx
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