Escribe Alexandre K. Magnan del Instituto para el Desarrollo Sostenible y Relaciones Internacionales de Paris, Francia para la revista Nature. Quizá un logro menos conocido del Acuerdo Climático Global alcanzado en París en Diciembre 2015 es la "meta mundial de adaptación”. Se trata de un ambicioso plan de adaptación al cambio climático que va más allá de las fronteras nacionales. Ello resulta importante porque los esfuerzos de mitigación del cambio climático necesitan tener en cuenta el potencial global de adaptación. Para lograr la meta de largo plazo de mantener el aumento de la temperatura media global muy por debajo de los 2°C, se requieren de evidencias sobre las capacidades mundiales de adaptarse a los impactos del calentamiento global. El Acuerdo de París tiene como meta lograr un entendimiento común sobre la adaptación a través de métricas y herramientas que permitan demostrar los esfuerzos de cada uno de los países. La agregación de las contribuciones nacionales entendida como una tendencia mundial va a permitir indicar si el mundo está por buen camino con respecto al logro de las metas de adaptación. El primer paso será la ratificación del Acuerdo de Paris en abril del 2016 por al menos 55 Partes a la Convención Marco de las Naciones Unidas sobre el Cambio Climático (CMNUCC) - que en conjunto representan al menos el 55 % de las emisiones totales de gases de efecto invernadero. Luego será necesario definir métricas que reflejen las circunstancias nacionales de los países y que permitan o faciliten la agregación. Con este fin, los científicos que dan seguimiento a la adaptación tendrán que trabajar con los expertos de la CMNUCC y de otras organizaciones.

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