Hace apenas seis meses, el 7 de mayo pasado, las arduas gestiones para convertir a Sierra del Divisor en un parque nacional lograron su cometido, pero solo faltaba la bendición de la Presidencia del Consejo de Ministros y la firma del presidente de la República. Pasaban los días y no había "luz verde" en la PCM. En el interín, lobbys de madereros, extractores de oro fluvial y constructoras presionaban para evitar el tan esperado decreto supremo. En esos días, el parlamentario fujimorista, Carlos Tubino, representante de la región Ucayali, hizo pública su oposición a la creación de la nueva área natural protegida: “El Perú ya tiene suficientes Parques Nacionales, no podemos convertir la Amazonía en Pulmones de la Humanidad”. Tubino es conocido por su gestión para construir una carretera en el Alto Purús, vecino a Sierra del Divisor, de ahí que a nadie sorprendió su comentario. Pero los días seguían pasando y no llegaban noticias desde Palacio de Gobierno. Hasta este fin de semana, cuando el presidente Ollanta Humala firmó el DS que oficializaba la partida de nacimiento del Parque Nacional Sierra del Divisor. Es bueno recordar que en abril del 2006, mientras se esperaban los resultados electorales que oficializaron a Alan García como presidente de la República, se publicó un DS que otorgaba el título de Reserva Nacional a Sierra del Divisor. Sin duda, se trató de una buena noticia, pues era el primer paso para la creación del Parque Nacional. Sin embargo, la política del "Perro del Hortelano de AGP se encargó de borrar toda esperanza". La diferencia entre ambos títulos es fundamental. Tanto la Reserva Natural como el Parque Nacional son áreas naturales protegidas (ANP). Pero la primera permite la explotación "vigilada" de sus recursos naturales, mientras que la segunda es sencillamente intangible, es decir, se prohíbe la injerencia humana en su territorio.  
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Fuente: La República.pe

La definición de un parque nacional según Sernamp lo dice todo: "son áreas que constituyen muestras representativas de las grandes unidades ecológicas del país. En ellos se protege la integridad ecológica de uno o más ecosistemas, las asociaciones de flora y fauna silvestre, los procesos sucesionales y evolutivos, así como características paisajísticas y culturales. En ellos no se pueden desarrollar actividades cinegéticas, ganaderas, pastoriles, madereras o mineras, o en general todas aquellas que supongan la explotación de los recursos naturales". De ahí la expectativa que generó su creación, amparada en ese millón de firmas procedentes de todo el mundo que llegaron al despacho del presidente Ollanta Humala, exigiendo su promulgación. Y fue ayer domingo, bajo una torrencial lluvia y la presencia de una "portátil" de nativos shipibos (invasores llevados por madereros y misioneros cristianos) cuando el presidente Ollanta Humala firmó el esperado decreto supremo. “Hoy día cumplimos un sueño de respeto a la mama pacha, a la madre naturaleza y a las comunidades”, expresó el Jefe del Estado. Recordó que con esta norma, que ha sido resultado del primer proceso de consulta previa a las comunidades nativas, "se crea un área de reserva ecológica donde viven tranquilamente más de 300 especies naturales, y también se fortalece el pulmón del planeta al darle al futuro una sostenibilidad de aire puro" (sic), según reza la nota enviada por la Secretaría de Prensa de Palacio. Indicó además que el Parque Nacional es un mensaje claro y potente a la comunidad internacional y a aquellos que en el Perú creen que todo se puede vender. “Por eso nosotros hemos venido hoy día a traerles un mensaje de que el Perú se respeta”, manifestó. Pero más interesante aún fue la invocación del Presidente a las autoridades de las regiones Loreto y Ucayali "a trabajar juntos para defender nuestros parques de las actividades ilegales como la tala ilegal de madera, del narcotráfico y de otras que se generan cuando el Estado no está presente". Sucede que mientras la burocracia limeña la hacía larga para la autorización, la nueva nominación, los madereros, narcotraficantes y extractores de oro fluvial hacían de las suyas dentro y fuera del área natural protegida, a vista y paciencia de las autoridades regionales de Loreto y Ucayali. Organizaciones como SPDA, Pronaturaleza, MAAP entre otras, así como numerosos reportajes publicados dentro y fuera del Perú, han denunciado la construcción de carreteras ilegales al norte de la Sierra del Divisor, la presencia de mineros ilegales y de colonos dedicados al narcotráfico. Falta formular el Plan Maestro participativo El nuevo parque nacional tiene una extensión de 1’354,485.10 hectáreas. El SERNANP liderará la planificación para la gestión del Parque Nacional Sierra del Divisor, entre la que está la formulación de su Plan Maestro de manera participativa con las comunidades de la zona, la estructura de su nueva zonificación a través de estudios técnicos minuciosos, la conformación del Comité de Gestión y la promoción de actividades económicas sostenibles para desarrollar en el área como el turismo, la investigación, entre otros.